jueves, 13 de marzo de 2014

Pasos a seguir para contratar algo en la Nube. Parte 2 Bis

Ayer tuvo lugar Expo Cloud 2014 donde se presentaron algunos de los más importantes proveedores de servicios en la nube.
Desde el punto de vista tecnológico, el abanico de posibilidades permite optimizar costes, tiempos y procesos, tanto a una gran empresa como a una microempresa, y sin duda es el presente y el futuro.
Como aquí sólo me interesan los aspectos legales, voy a intentar resumir algunos aspectos que pueden ser controvertidos.

  1. ¿Dónde estarán alojados los datos?. Conscientes de que la responsabilidad es del propietario de los datos y no del que los gestiona, había dos opciones:
    • Una opción es contratar los servicios en la nube con proveedores locales que te garanticen que tus datos estarán en España.
    • Otra opción es que te garanticen que tus datos estarán alojados en un determinado área geográfica: Norteamérica, Europa, ...
  2. ¿Están seguros los derechos de propiedad intelectual?
    • Técnicamente si, las medidas de seguridad tanto físicas como lógicas así tratan de garantizarlo casi al 100%.
    • Uno de los ponentes me comentaba que en el contrato de prestación de servicios se podían incluir cláusulas de responsabilidad por posibles fugas de información. Evidentemente ellos no se dirigían a microempresas y sólo negociaban los contratos con las medianas y grandes empresas.
  3. ¿Está seguro mi negocio en la nube?. Técnicamente si, pero cuando se incluye el factor humano todo es posible. Evidentemente, salvo por la buena fe que se supone, todo tu proceso de negocio, los datos de tus clientes, tus activos intangibles, ... están en la nube que gestiona el proveedor. Una fallo humano que resuelva un contrato o que facilite fugas de información no es imposible, y puede afectar seriamente a tu negocio.
  4. ¿Qué responsabilidad asume el proveedor del servicio?. La respuesta como no podía ser otra era que ¿quién iba a aceptar una responsabilidad que implicara el lucro cesante?, como mucho el importe de las cuotas cobradas por la prestación del servicio o un mínimo porcentaje del volumen de negocio.
Es decir, llegamos a la supercláusula del contrato que permite incumplir todas las demás por un precio tasado, y así lo hacen.
Esta cláusula de limitación de responsabilidad puede estar escrita o no. Si está escrita y la aceptas no se considerará abusiva (ver sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid) y si no está escrita tampoco estás a salvo de su aplicación. Los contratos siguen un proceso que se denomina de integración, en el cual se asimilan a alguno de los tipos definidos por la ley y se le añaden automáticamente las cláusulas habituales. Según el art. 1.258 del Código Civil
Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, y desde entonces obligan, no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley.
No sólo se ha de indicar expresamente que no hay limitación de responsabilidad, sino que se ha de fijar el método para cuantificarla.
En el contrato deberá haber una cláusula que expresamente obligue a asumir esa responsabilidad; por ejemplo: "... en los casos previstos (por ej. resolución unilateral del contrato por el proveedor sin previo aviso, ... ) el proveedor abonará la indemnización que se fijará en función del lucro cesante y el daño emergente valorado conforme al método ...". 
En este punto es donde surge la necesidad de tener abogados especializados en tecnología o tecnólogos especializados en leyes que puedan negociar un contrato en el cual se van a proteger aspectos críticos de tu negocio.

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