viernes, 17 de junio de 2011

Cuando no queda más remedio que demandar. Análisis coste/beneficio

Cuando tienes una formación técnica los entresijos judiciales no sueles conocerlos mas que de oídas, con todo el ruido que supone que un amigo te cuente lo que le paso un amigo de su amigo cuando inició un pleito judicial.Pero lo que tienes claro, o por lo menos yo consideré un requisito mínimo, fue que mi abogado tenía que tener experiencia en Tecnologías de la Información, pues cómo sino iba a poder entender lo que es el eBusiness, eLearning, un servidor HTTP o la importancia de una IP fija.
Así que me puse a buscar por Madrid abogados especializados en nuevas tecnologías. Pocos bufetes de tamaño medio cubrían este área en el 2005 y por lo que veo hoy en día no van mucho más allá de hacerte un contrato o temas de patentes. Pero buscando y buscando al final encontré un bufete que me inspiró cierta confianza a un coste razonable.
Lo primero fue contarles los hechos y preguntarles si había alguna posibilidad de reclamar, porque todo era virtual y ¿cómo cuantificar la reclamación?. El abogado me tranquilizó diciendo: "por supuesto que hay caso y nosotros tenemos métodos para valorar el lucro cesante y daño emergente".
Lo primero que sorprende cuando contratas a un abogado es que no te cobra un precio hora como cualquier profesional, lo suyo es un porcentaje con respecto a la cantidad que se demanda con un mínimo que le asegure unos lucrativos ingresos. Y por supuesto con un contrato de servicios en el cual no asume ninguna responsabilidad en cuanto a la tramitación del pleito ni al resultado del mismo.
Si te atreves a comentar que las tarifas colegiales no son obligatorias y que es válida la “cuota litis”, es decir, que puede cobrar un porcentaje de lo que realmente se llegue a obtener con la demanda, puedes recibir respuestas del tipo que “si eres sensible al precio, mejor te busques a otro”, “que mayor es el beneficio que te va a aportar su trabajo” o “que te hacen un descuento sobre las tarifas orientativas del Colegio de Abogados”.
La primera pregunta que te haces es ¿cuánto me va a costar este pleito?. La respuesta siempre será no se sabe, pues el procedimiento principal puede tener varias etapas por la vía civil (en algunos casos también se podría ir por la vía penal):
  1. Primera Instancia.
    1. Se presenta la demanda asistido por abogado y procurador.
    2. La otra parte contesta a la demanda asistido por abogado y procurador.
    3. En la demanda y la contestación habrán intervenido peritos especialistas para valorar los aspectos técnicos y económicos. Los Jueces necesitan la asistencia de especialistas en todas las áreas de mediana complejidad. Puede darse el caso incluso de que además de los peritos de la partes intervenga algún perito judicial designado por el Juzgado.
    4. En la sentencia el Juez puede estimar la demanda completamente, parcialmente o desestimarla.
      1. Si la estima completamente, la otra parte debería pagarte la cantidad reclamada, asumir sus costas (gastos de abogado, procurador, peritos, ...) y pagarte las tuyas.
      2. Si la estima parcialmente, la otra parte debería pagarte la cantidad reclamada y cada parte asume sus costas.
      3. Si la desestima, tú pagarás las costas de la demandada.
  2. Segunda Instancia. Con el resultado de la 1ª Instancia por lo general no estará conforme alguna de las partes, así que apelará la sentencia. Esto da lugar a un procedimiento de revisión en la Audiencia Provincial correspondiente de los actos vistos en 1ª Instancia. No se aporta nueva prueba, pero de nuevo se requiere la asistencia de abogado y procurador.
  3. Tribunal Supremo. Con el resultado de la 2ª Instancia, puede que alguna de las partes tampoco esté conforme, con lo cual presente un recurso de casación ante el TS, que es el encargado de unificar los criterios de aplicación de las leyes. Otra vez, asistido por abogado y procurador.
  4. Tribunal Constitucional. Si agotada la vía ordinaria resulta que consideras que se ha violado algún derecho constitucional, puedes presentar recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.
Podríamos seguir por los tribunales europeos, pero en ese momento, habríamos gastado tanto tiempo y dinero que quizás ya sería una tarea más propia de héroes de Homero.
Además todo puede complicarse, pues interpuesta la demanda:
  • la otra parte puede reconvenir, es decir, en la contestación a la demanda demanda al demandado y, éste ha de contestar a la demanda reconvenida.
  • de la demanda principal se derivan nuevas causas que han de ser resueltas en otros pleitos antes de resolver la principal.
En definitiva, te quedarás perplejo de que no sean capaces de hacerte un presupuesto hasta que haya una sentencia firme. La sentencia no será firme hasta que resuelva el Tribunal Supremo, si es que se llega hasta él.
Como ingeniero necesitas una valoración del coste/beneficio del proyecto que vas a acometer para saber si merece la pena o no. Al final puedes llegar a acordar el pago de una cantidad fija más baja de la prevista y aumentar “el premio” (eufemismo que utilizan para referirse a la parte variable).
Pero puedes ser engañado sutilmente. Los abogados no suelen explicar muy en detalle las distintas etapas por las que puede pasar una demanda, por ello, pueden fijar su “premio” en función del importe obtenido en 1ª Instancia.
Hasta ahí puede que parezca razonable, pero si la otra parte apela la sentencia, no recibirás nada más que la factura de tus abogados para pagarles el “premio” con respecto a una cantidad que no has recibido. Podrías pedir la ejecución provisional de la sentencia, de nuevo a través de tus abogados y, si en una instancia superior perdieras, tendrías que devolverla con intereses.
Para terminar de desanimar al pobre que piensa que la justicia tenía el ideal de “proteger al débil frente al fuerte”, si pierdes, las costas que has de pagar serían un porcentaje con respecto a la cantidad que reclamaste en la demanda.
Si cuentas con suficientes argumentos y una saneada cuenta corriente, te puedes lanzar a la aventura judicial y contratar tus abogados especializados en Nuevas Tecnologías.
Empiezas a pagar y la primera sorpresa es cuando preguntas: ¿cuál es el método para valorar el importe del daño emergente y lucro cesante que reclamamos?. La respuesta te puede dejar helado: “contratar a un economista”. Aquí ya estás pillado, puedes pasar por el aro y contratar a un economista que no ha oído hablar en su vida del eLearning y que te haga un ilusorio estudio de mercado o hacerlo tú en base a tu plan de negocio. Si optas por la segunda parte, estarás seguramente cargado de datos correctos y estimaciones objetivas, pero eres parte en el proceso y, eso le resta validez. Por otro lado, la parte demandada, presentará otros informes que digan justo lo contrario y, si hay un perito judicial, pues quizás se quede en el punto medio. Si tienes la suerte de que te toque un Juez comprometido con su trabajo y que se interese por el tema, quizás llegue a leerse los informes de los peritos, pero en cualquier caso los podrá oír el día del juicio. Pero el Juez sabe de leyes, no sabe de temas tecnológicos ni económicos, ¿cómo puede saber que informe es el correcto?. En una ocasión, un Magistrado de una Audiencia Provincial en un seminario contó su método: “los oyes, les ves argumentar y, aunque no entiendes del tema sobre el que debaten, te transmiten sensaciones”.
¡Pero todavía puede ser más sorprendente!.
Una vez presentada la demanda, lo normal es que los abogados de la actora (demandante) y del demandado se citen para intentar llegar a una transacción (llegar a un acuerdo previo al juicio). A esta reunión, no te dejarán asistir. Tu abogado puede que vuelva con una oferta económica que por supuesto será inferior a la reclamada y, te plantee aceptarla con el argumento de que “es mejor un mal acuerdo que un buen pleito”. Quizás no te guste el refranero y pienses que por un 25% de lo demandando estás dispuesto a ir a juicio.
Por experiencia propia, la 1ª instancia duró casi 6 años y terminó con una sentencia ridícula que no llegaba ni al 0,8% de la cantidad reclamada. Es decir, no cubría ni las costas en abogados, procuradores, peritos, tiempo perdido, ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario